
Menos presión, más previsibilidad. Las primeras semanas sirven para seguridad, descanso, observación y creación de rutinas.
Los primeros días no son una prueba de personalidad
Un perro puede mostrarse muy quieto, pegajoso, inquieto o poco interesado en jugar. Reduce visitas y planes sociales, crea una zona segura y deja que el perro aprenda horarios y sonidos del hogar.
Construye una rutina sencilla
Mantén horarios razonablemente predecibles para comida, salidas, sueño y paseos. Usa correa y barreras para evitar errores, especialmente cerca de puertas, otros animales o comida.
Entrena habilidades de vida
Nombre, llamada dentro de casa, caminar con correa, descansar en una esterilla e intercambio de objetos son prioridades. Sesiones de uno a tres minutos suelen ser suficientes al principio.
Salud y comportamiento necesitan contexto
Agenda revisión veterinaria y reúne la información disponible. Si aparecen miedo severo, protección de recursos, agresión o pánico al quedarse solo, evita “ponerlo a prueba” y pide ayuda profesional.