Refuerza las pausas naturales en el ladrido y enseña una alternativa en lugar de gritar sobre el perro.
Rutina específica
Primero reduce el detonante y espera una pausa real entre ladridos. Marca ese segundo de silencio y recompensa lejos de la ventana o puerta.
Añade la señal “silencio” solo cuando puedas predecir la pausa. No grites sobre el ladrido: suele añadir más ruido y excitación.
1. Prepara el entorno para facilitar el éxito
Empieza en un lugar tranquilo, prepara recompensas pequeñas y evita que el perro siga practicando el problema mientras enseñas la alternativa.
3. Aumenta una sola dificultad cada vez
Duración, distancia y distracción son variables distintas. Si el rendimiento cae, reduce la dificultad en lugar de repetir la señal más fuerte.
4. Usa recompensas de la vida real
La comida es útil, pero olfatear, jugar, moverse o saludar también pueden reforzar buenas decisiones.
