Empieza con el vehículo parado, añade trayectos muy cortos y crea asociaciones previsibles y positivas.
Rutina específica
Empieza con el coche parado: entrar, premio y salir. Después motor encendido sin moverse, trayectos de uno o dos minutos y destinos agradables.
Sujeta al perro de forma segura y evita comidas grandes justo antes. Babeo intenso, vómitos o miedo persistente merecen consulta veterinaria o conductual.
1. Prepara el entorno para facilitar el éxito
Empieza en un lugar tranquilo, prepara recompensas pequeñas y evita que el perro siga practicando el problema mientras enseñas la alternativa.
3. Aumenta una sola dificultad cada vez
Duración, distancia y distracción son variables distintas. Si el rendimiento cae, reduce la dificultad en lugar de repetir la señal más fuerte.
4. Usa recompensas de la vida real
La comida es útil, pero olfatear, jugar, moverse o saludar también pueden reforzar buenas decisiones.
